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Este blog está destinado al alumnado de la Sección Bilingüe de español del Instituto Fazekas Mihály de Debrecen

Música en español

sábado, 21 de marzo de 2009

Otra anécdota

Me gustan mucho las anécdotas. Me gusta la gente y me gusta conocer mundo. Ahora vivo en Hungría y, lamentablemente, tengo bastante limitado el poder conocer a los húngaros tanto como quisiera. Os conozco a vosotros, mis alumnos, pero estamos en un contexto determinado. Obviamente cuando charlo con vosotros aprendo muchísimas cosas (además de tacos, claro) pero mi espectro está limitado a los hablantes de español porque mi húngaro no pasa del Szía, el Kösönom, el hogy vagy, y si me apuráis, el lófasz...

A algunos os he hablado de mi entrañable vecina anciana que se empeña siempre en hablarme aunque sabe que no la entiendo. Ella es consciente de ello pero intenta mitigar las barreras de la comunicación hablando muy despacito, piensa que así la entiendo. Yo sonrío y digo igen. Ella parece quedarse satisfecha.

El otro día me ocurrió otra cosa con otro de mis vecinos, también entrañable aunque algo tocaillo de la cabeza. Entraba al portal y el hombrecillo salía de su puerta entonces empezó a decirme algo. Yo no entendía nada. Miraba hacia arriba a veces. Y yo digo.. ¿me dirá algo de la instalación eléctrica? Luego me pareció que estaba diciendo los números...pero no empezó por el uno, y a partir del cinco siempre me lío. Pienso que me preguntaba que en qué lakas vivía. Creo que sí. Le dije nagy y parecía que sí, era eso lo que me preguntaba. Pensaba que quería decimre algo malo que yo había hecho...creo que no había hecho nada...pero a saber...a veces Hungría es tan surrealista.



Pero seguía hablándome. Yo le decía "Nem tudom" pero a él le daba igual. Hablaba un poco más despacio, pero seguía. Entonces dijo una palabra que me era familiar "Magyarország". A continuación se señaló a sí mismo. Vale. Entonces por lógica me estaría preguntando que de dónd era...Spanyol (no sé si eso es también femenino, pero lo entendió). El hombre sonrió. Me había entendido. A continuación (quiero matizar que el hombre es un anciano de unos 70 años) se agachó se puso las manos en la cabeza y empezó a correr: ¡Estaba imitando a un toro! Yo, para no reirme en su cara, sonreí y le dije de nuevo igen, igen. Entonces me lanzó un beso con la mano y se fue.

Mientras subía a casa en el ascensor casi me meo de la risa. Estas cosas solo pasan en Hungría...

2 comentarios:

felipe dijo...

hola soy felipe otra ves!!!!te cuento como anecdota que yo cuidaba a un anciano hungaro amigo de mi padre de apellido fazekas ,oriundo de temesvar y cuando el estava en el barco que lo llevaba para venezuela el barco estuvo unos dias el las islas canarias y el queria compra un canario!! y le trajaron bananos y el pedia canarios y le traian otra ves bananos por fin agarro un banano y empeso a cantarle como los pajaritos para ver si le entendian y los vendedores lo tomaron por loco y le dejaron todos los bananos y se fueron corriendo!!!

Vanesa dijo...

Hola de nuevo, Felipe. Me encanta que te animas a contar anécdotas también. Yo sé un poquito de francés y un poquito de inglés. Intenté aprender húngaro pero no pasé del abecedario porque es increíblemente difícil. Este año cmo vuelvo a Hungría lo intentaré más en serio. Solo sé algunas palabritas sueltas y sobre todo palabrotas que me enseñan mis adorables alumnos...jeje
Y sin embargo, apenas he tenido problemas en el país y he recorrido bastantes sitios. Y es que cuando el recurso del idioma no es suficiente siempre nos quedan los gestos y como en este caso, si hay que cantar como un pajajillo, pues se canta como un pajarillo, jeje. Qué pena que después del esfuerzo no consiguiera sus canarios!